Cultivando el Altar Familiar, con Andys Romero


CULTIVANDO EL ALTAR FAMILIAR


1. JEHOVÁ ESTARÁ CONTIGO
Se fue Isaac a Gerar,y los de Abimelec contendían con los de Isaac.

GÉNESIS 26:
Gén 26:22 Y se apartó de allí, y abrió otro pozo, y no riñeron sobre él; y llamó su nombre Rehobot,[c] y dijo: Porque ahora Jehová nos ha prosperado, y fructificaremos en la tierra.
Gén 26:23 Y de allí subió a Beerseba.
Gén 26:24 Y se le apareció Jehová aquella noche, y le dijo: Yo soy el Dios de Abraham tu padre; no temas, porque yo estoy contigo, y te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia por amor de Abraham mi siervo.
Gén 26:25 Y edificó allí un altar, e invocó el nombre de Jehová, y plantó allí su tienda; y abrieron allí los siervos de Isaac un pozo. Gén 26:26 Y Abimelec(C) vino a él desde Gerar, y Ahuzat, amigo suyo, y Ficol, capitán de su ejército.
Gén 26:27 Y les dijo Isaac: ¿Por qué venís a mí, pues que me habéis aborrecido, y me echasteis de entre vosotros?
Gén 26:28 Y ellos respondieron: Hemos visto que Jehová está contigo; y dijimos: Haya ahora juramento entre nosotros, entre tú y nosotros, y haremos pacto contigo.

La gente te va a buscar porque Jehová está contigo, la gente va a comprar en tu negocio porque Jehová está contigo, la gente quiere andar contigo porque tú tienes algo diferente, y es que Jehová está contigo.

2. EN EL ALTAR ENCONTRARÁS RESPUESTAS
Gén 26:32 En aquel día sucedió que vinieron los criados de Isaac, y le dieron nuevas acerca del pozo que habían abierto, y le dijeron: Hemos hallado agua.

Después del altar hallaron agua, hay respuesta a tus oraciones, después del altar, hay solución a tus problemas después del altar, hay un empleo, hay una empresa, hay una promoción, hay un ascenso, hay un hijo que sale de la cárcel, hay un esposo que viene a los caminos del señor, a una esposa que se entrega a Cristo, hay un milagro en tu vida después del altar, hay gente que te llamara y te seguirán después del altar.

Hoy puede marcar el comienzo de un cambio radical en nuestro hogar. Para que se lleve a cabo ese cambio, hagamos un compromiso con el Señor como familia. Digamos: Padre Celestial, a partir de ahora nos comprometemos a venir ante tu presencia y a tener comunión contigo, como familia, de una manera regular. Queremos cultivar un ambiente de gracia y de santidad en nuestro hogar, con el deseo de que hagas tu morada entre nosotros. Muéstranos, Señor, lo que esté impidiendo que tú puedas llenar todo nuestro hogar con tu presencia. Queremos que tú estés en el centro de nuestra familia. En el nombre de Jesús, amén.

“Yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:15).
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